Discurs de 10 de febrer de 1921 al Congrés de Diputats

Y permitidme Srs Diputados, que puesto que a él han hecho referencia también los Sres Besteiro y Gerra del Rio y, además, por pertenecer al partido político qye él con sus ensenyanzas y con sus virtudes ensalzaba, y por los lazos de amor fraternal que a él me unian, yo empieze estas breves palabras por dedicar un homenaje a la memória de aquel hombre insigne, de aquel varón ejemplar, muerto asesinado en Barcelona; Francisco Layret, que fueran las que fuesen sus ideas políticas y las de sus adversarios, siempre se mantuvieron en la esfera del respeto, en la esfera de la consideración que merecían las virtudes de aquel hombre estoico, que lucho por crear un ideario moral en la clase trabajadora, que procurab sembrar la cultura que el habia aprendido en los libros, y que se mantuvo siempre en la alta esfera de los principios. El asesinato de Layret ha sido un crimen inconcebible y de las circunstancias que lo rodean crean sospechas que hacen todavía más penosos y más sombrío el dolor de sus amigos i de sus deudos. Y al proclamarlo así, y esperar que la acción de la justicia siga su curso, nosotros debemos decir que abominamos,

claro está, de tos los crímenes, y que nuestros odios mas enconados se detienen siempre ante el respeto que nos merece la vida humana; si abominamos de todos los crímenes, SRES diputados, esos crímenes cometidos por dinero, no por ofuscación ni por desviación moral, sinó por dinero, o aquellos otros que responden a unos sistema o a una norma de política, esos merecen todavía mayor execración, e inspiran el más alto grado de repugnancia.

El problema obrero en Barcelona se ha venido agudizando por los efectos morales y económicos derivados de la guerra. La clase patronal se encontró entonces dominada por un afán inmediato, por un hambre insaciable de dinero: hobo negocios fáciles, y se entregó a ellos con todas las ansias de su egoísmo. Y la clase obrera, que se había agrupado en el Sindicato único, venia ejerciendo una verdadera y continuada presión sobre la clase patronal. El Sindicato único había nacido, haciéndose potente y esplendoroso casi por aluvión.

Sres Diputados, esos hombres más capacitados y que sentían mayores responsabilidades dentro de la organización obrera, quisieron hacer un alto en el camino, para dedicarse a esta labor educadora, a esta obra constructiva;
pero lo han impedido las persecuciones del Poder público y, al propio tiempo, la avaricia de una parte de la clase patronal. No era posible predicar la paz, cuando la fuerza del Poder caía de una manera sistemática e implacable, sobre la espalda de los trabajadores por el solo hecho de ser trabajadores. No era posible predicar calma, ni se tenia para ello fuerza moral ni de lógica, cuando el Poder ejercería realmente una represión continuada. No había medio de dedicarse a una labor ordenada y fructífera frente a una obra de gobierno que en una ocasiones se distinguía por sus suavidades, pero que en otras se caracterizaba por la crueldad que la informaba, emprendiendo entonces verdaderas persecuciones, sistemáticas, dando palos de ciego, lo que producía una estela de odios que hacia imposible para después el renacimiento de la tranquilidad por nosotros apetecida.

Conviene advertir que de ese terrorismo fueron víctimas patronos y obreros, porque apareció la banda del “Baron de Foëning, que actuaba casi como policía oficial, deteniendo obreros en la vía pública y estaba pagado por la Federación patronal… él mismo lo afirma!

En este plano han estado las cosas en Barcelona, y el Poder público siempre ha seguido confundiendo, que eso es lo más doloroso,, los Gobiernos que se han sucedido han seguido confundiendo la acción terrorista con el problema
social.

Las cárceles de Barcelona han estado casi siempre llenas de obreros; centenares de obreros, que se han ido renovando…. Sin que se les incoase ningún tipo de procedimiento. Son hechos concretos, no son palabras… un año en la cárcel sin ver la cara de un funcionario judicial. En cambio, en esta época en que ha llegado a sus mayores extravíos la soberbia de los nuevos enriquecidos y la audacia de los acaparadores que fomentan la miseria del país, ni uno solo patrono ha pisado las cárceles. Esta es la conducta del Poder público!!!